10 mitos sobre la alimentación que no son ciertos 10 mitos sobre la alimentación que no son ciertos

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¿De verdad la sal engorda? ¿El azúcar moreno es más saludable? Desmentimos 10 mitos sobre nuestra alimentación

Algunos mitos ligados a la alimentación desde tiempos inmemoriales son, simplemente, mentira. En este artículo desmontamos algunas leyendas urbanas que tienen que ver con el tipo de dieta y la alimentación que llevamos.

Por Susana Navas  |  22 Noviembre 2021

Cuántas veces os han dicho supuestas verdades universales relacionadas con la salud y la alimentación. Nuestra sociedad está llena de mitos urbanos sobre lo que comemos, y si bien algunos son ciertos, hay muchos otros que son pura desinformación. Y la desinformación lleva a tomar decisiones erróneas que afecten a nuestro cuerpo. Para evitar esto, hoy trataremos de desmentir algunos mitos sobre nuestra alimentación.

La comida sin gluten adelgaza

El gluten es una proteína que está presente en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena. Los celíacos son aquellos que no toleran este componente, lo que les obliga a elegir una alternativa sin gluten.

Pero, de alguna forma extraña, se relacionó que los alimentos sin gluten son más sanos y más ligeros y que por tanto, podrían hacer adelgazar. Ahí va un secreto: es mentira. Los productos sin gluten solo ayudan a los celíacos a evitar sus problemas en la ingesta.

Los hidratos de carbono engordan por la noche

Este probablemente, sea uno de los mitos más extendidos. Los carbohidratos no engordan más por la noche que por el día, porque tu cuerpo sigue quemando calorías a buen ritmo aunque estés tumbado en el sofá. Unos hidratos de carbono, por tanto, tienen el mismo efecto a la 1 de la tarde que a las 9 de la noche. De hecho, pueden hasta ser beneficios para nuestro organismo, ya que restauran el colágeno para el día siguiente y proporcionan la glucosa necesaria para empezar el día con más fuerza. Con no pasarte con el número de calorías debería ser más que suficiente.

No comas grasa

Tenemos la mala costumbre de asociar las grasas con engordar y con que hay que evitarlas a toda costa. Pero nos estamos olvidando de algo importante: las grasas son un macronutriente realmente bueno y con un contenido muy alto en energía. Dicho más simple, son la reserva de energía que tenemos en nuestro cuerpo y ayudan a funcionar al metabolismo, al sistema hormonal y neuronal.

Ahora bien, lo que hay que tener en cuenta es el tipo de grasa al que nos estamos enfrentando, porque no todas son iguales. Hay que consumir grasas naturales, no las procesadas ni transaturadas.

Lo que sí debes tener en cuenta es que las grasas contienen altos niveles de calorías, por lo que atiborrarte en exceso de productos grasos no es del todo saludable.

Las grasas vegetales son mejor que las grasas animales

Está extendida la creencia de que los alimentos procedentes de los animales tienen más grasa, y por lo tanto, hay que reducir o evitar su consumo. Y sí, convendría no comerlo a menudo por un tema medioambiental, pero no por la grasa ni porque no aporten nada a nuestro cuerpo.

Las grasas vegetales son idóneas para ayudar al aparato circulatorio porque contienen ácidos insaturados. Las grasas animales son más saturadas, lo que nos lleva a consumirlas en menor proporción, pero su importancia radica en la cantidad de vitaminas liposolubles que aportan, esenciales para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Además, el número de calorías es de 9 kcal/g para ambas.

Hay que comer cinco piezas de fruta al día

Cuidado con atiborrarse a fruta. Su importancia está fuera de toda duda, al contar con muchas vitaminas y minerales tremendamente buenos para nuestra salud. Pero cuando entran en juego el índice glucémico y la carga glucémica, conviene tener cuidado. Estos términos son la respuesta de nuestro cuerpo ante la cantidad de glucosa que consumimos en cada alimento. Cuanto mayor sea el índice glucémico, más rápido lo digiere el cuerpo.

Hay muchas frutas que contienen un índice bastante alto. Si no distribuimos bien su consumición o no lo transformamos en energía, podría acumularse como tejido graso.

La sandía, junto con los dátiles, es la fruta con la carga glucémica más alta. La sandía, junto con los dátiles, es la fruta con la carga glucémica más alta., imagen de sustitución
La sandía, junto con los dátiles, es la fruta con la carga glucémica más alta. Freepik

La sal engorda y sube el colesterol

Por supuesto, conviene controlar la sal en las comidas, pero eso no significa que haya que crear falsas realidades sobre ella. La sal no engorda, lo que provoca es retención de líquidos, que es diferente.

Tampoco sube el colesterol. El problema es que muchos de los alimentos que sí lo hacen tienen alto contenido en sal, pero este mineral por sí mismo no está relacionado con el colesterol.

El pan tostado es más saludable que el pan fresco

El pan es un acompañamiento casi universal, mucha gente lo incluye en sus comidas y cenas. Aunque ahora está peor visto, lo cierto es que muchas dietas mediterráneas tradicionales recomiendan su consumo en cualquier comida del día. Como ya sabemos, los excesos no son buenos, y el pan no es una excepción. Pero tampoco tienes que ver al pan como un enemigo.

El pan no engorda tanto como pensamos, es un alimento con un contenido calórico moderado El pan no engorda tanto como pensamos, es un alimento con un contenido calórico moderado, imagen de sustitución
El pan no engorda tanto como pensamos, es un alimento con un contenido calórico moderado Freepik

Ahora bien, con toda la variedad de panes que hay en la actualidad, y con esta cruzada actual contra el pan, cuando vemos una bolsa de pan integral tostado la terminamos escogiendo por encima de la barra de siempre o del pan de molde. Craso error. Resulta que el pan tostado tiene más calorías: al estar deshidratado sus nutrientes están más concentrados. En lo que 100 gramos de pan fresco pueden rondar las 270 calorías, uno tostado podría llegar a 300-400 calorías.

El azúcar moreno es mejor que el azúcar blanco

Sustituir el azúcar blanco por el azúcar moreno es una tendencia muy extendida porque se cree que es más saludable. El pilar sobre el que se asienta esta creencia es que el azúcar blanco es más artificial porque está más procesado, y el moreno tiene más fibra y vitaminas. Sin embargo, ese es otro mito más. Está demostrado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que las cantidades y la diferencia son casi imperceptibles.

La miel engorda más que el azúcar

No solo no es cierto, sino que hay muchos expertos que han recomendado sustituir el azúcar por la miel. No solo porque las calorías de la miel son menores (unas 320 cal por cada 100 gramos), sino porque tiene más beneficios para nuestro organismo. La miel contiene potasio, calcio, magnesio, vitamina C, lo que explica por qué se utiliza como remedio para cuando estamos acatarrados.

Para los deportistas que hacen ejercicios con intensidad alta, la miel es ideal por su alto aporte de energía y lo rápido que llega a los músculos. Para los deportistas que hacen ejercicios con intensidad alta, la miel es ideal por su alto aporte de energía y lo rápido que llega a los músculos., imagen de sustitución
Para los deportistas que hacen ejercicios con intensidad alta, la miel es ideal por su alto aporte de energía y lo rápido que llega a los músculos. Freepik

El zumo de limón o pomelo en ayunas sirve como quemagrasas

No existe ningún alimento que por sí solo disuelva o elimine grasas. Por supuesto, el zumo de limón no es capaz de hacer esto. Es una bebida muy natural, además de rica en vitamina C, por lo que tomarla es un acierto. Pero el hecho de tomarla en ayunas no cambia nada.

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