Pubalgia: qué es, síntomas, ejercicios y prevención

Todo lo que necesitas saber de la pubalgia, la lesión más temida entre los deportistas

Te contamos cómo se produce la pubalgia, una de las lesiones más temidas entre los deportistas, así como su posible prevención y tratamiento.

Por Guillermo Galindo  |  22 Octubre 2020

La gente que no hace deporte tendrá más problemas de salud y peor aspecto físico, pero siempre podrán decir que al menos no sufrirán pubalgia en su vida. Y razón no les falta. Estamos ante una de esas lesiones que solo aparecen en determinados deportes y con determinados entrenamientos. ¿Juegas al fútbol? Tu riesgo es alto. ¿Haces pesas? Puedes estar más tranquilo.

¿Qué es la pubalgia?

La hernia del deportista, osteopatía del pubis, entesis pubiana... o pubalgia, como es más conocida, es una lesión en la zona del pubis que puede ampliarse hasta la ingle, los aductores o los abdominales.

Si queremos ser más concretos, los problemas se originan en la sínfisis, una articulación que une los dos huesos del pubis. Alrededor se encuentran los músculos de la pared abdominal y los aductores (que no abductores, ya os hablamos de la diferencia) del muslo. Al hacer una actividad física como fútbol, baloncesto, tenis, pádel, running o incluso CrossFit, los músculos se contraen. Si lo hacen demasiado, terminan ejerciendo una excesiva fuerza de tracción sobre el pubis. Es entonces cuando empieza el daño inflamatorio que da lugar a la pubalgia. Le espera un progresivo tormento, y después, una vez diagnosticado, unas 8 semanas de baja.

Síntomas de la pubalgia

Para no llegar a esta situación, es mejor que conozcas sus síntomas. La pubalgia es difícil de detectar al ser un dolor intermitente. Cuando empiezas a notarlo ya sufres la lesión. El proceso es gradual, y transcurre de la siguiente forma.

El primer síntoma es siempre el mismo: tras entrenar o realizar una actividad física, un dolor intenso en la zona inguinal o en la parte baja del abdomen te desconcierta, más aún cuando desaparece al poco tiempo. A partir de ahí, la rueda empieza a girar. La próxima vez, el dolor surgirá en mitad del entrenamiento. La siguiente, nada más empezar. Si no tomas medidas, el dolor terminará siendo, ahora sí, constante, incluso con cualquier movimiento del día a día, como cruzar las piernas.

Causas de la pubalgia

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¿Qué provoca la pubalgia? Existen los denominados factores intrínsecos y extrínsecos, y la suma de todos ellos explica el porqué y el cómo de la lesión. En cuanto a los factores intrínsecos, las características específicas de cada persona ayudan a prevenir o a ser más propensos de tener pubalgia. Tener una de las extremidades inferiores más corta, problemas de lumbares o displasia de cadera puede ponerte en riesgo. También lo estarás si no has trabajado lo suficiente tus músculos abdominales, que estabilizan la pelvis, así como la pelvis, el core, los aductores o los glúteos.

Entre los factores extrínsecos, los que provocamos nosotros, las causas pueden ir desde una mala postura a un sobreesfuerzo con acumulación de sobrecarga muscular. ¿Por qué hay tanta pubalgia entre futbolistas? Porque esa zona sufre mucho con cada chut, con cada frenada y arrancada en seco, con los saltos y caídas... Tanto estrés no es bueno, tampoco para nuestra ingle, que puede llegar a decir basta.

Pero espera, que hay todavía más. Unas malas zapatillas o un mal terreno donde realizar la práctica deportiva, y hasta una mala alimentación, son factores que aumentan la posibilidad de sufrir una pubalgia. Vamos, que eres factor de riesgo sí o sí.

Tratamiento de la pubalgia

En cuanto notes que el dolor es cada vez más prolongado o que está ahí cada vez que haces ejercicio, aunque luego se esfume, acude a un osteópata o a un fisioterapeuta. Como decíamos, esta es una lesión que te apartará del deporte tal y como lo practicabas durante unas 8 semanas. El secreto de la rehabilitación pasa por el reposo y los antiinflamatorios en primer lugar, y por una rutina de ejercicios de recuperación y calentamiento aeróbico sin impacto para volver a coger la forma. Hablamos de ejercicios isométricos que entrenen y fortalezcan los aductores, los abdominales (los hipopresivos son una buena opción) y la cadera.

Cómo prevenir una pubalgia

Aunque podemos sufrir una lesión en el pubis por numerosos motivos, la pubalgia se puede prevenir. O al menos, se puede intentar siguiendo dos sencillas reglas:

  • Primera regla: calienta la zona estirando como es debido los cuádriceps, el flexor de la cadera, los glúteos, los abdominales y los aductores. Dicho así parece mucho, pero tampoco es para tanto. La mayoría de las lesiones vienen provocadas por no calentar y estirar correctamente. La pubalgia es una más de ellas.
  • Segunda regla: cuanto más fortalecimiento muscular haya en esa zona, menores serán las posibilidades de padecer esta molesta lesión. Debes entrenar tu tren inferior, pero también dosificarlo. El sobreesfuerzo es peligroso.

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