Rodilla del corredor o síndrome de la cintilla iliotibial: causas y tratamiento

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'Rodilla del corredor' o síndrome de la cintilla iliotibial: la lesión más común del running

Las rodillas de los corredores están en constante riesgo de lesiones. Hoy os hablamos de una de las más comunes, el síndrome de la cintilla iliotibial o 'rodilla del corredor'.

Por Guillermo Galindo  |  25 Agosto 2020

En Menzig Fit lo último que queremos es que te lesiones. Y no hay nada mejor para prevenir una lesión que conocerla, saber en qué consiste y qué hacer para no sufrirla. Hoy es el turno de una de las afecciones más comunes que afectan al mundo del running. Eso explica por qué es conocida comúnmente como 'rodilla del corredor'. Bueno, que su nombre médico sea 'síndrome de la cintilla iliotibial' también influye a que le hayamos buscado una denominación más sencilla. Ya sea con un nombre u otro, debemos tenerlo muy en cuenta a la hora de hacer carrera continua. Veamos en qué consiste.

Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial

Antes de conocer el síndrome, lo lógico es saber qué es exactamente la cintilla iliotibial. Básicamente, se trata de una banda que conecta la parte exterior de la pierna, un tendón en la parte lateral del muslo que va desde la cadera a la rodilla. Se denomina también 'fascia lata', por eso de añadirle nombres complicados, y es lo que nos ayuda a la flexión de la cara externa de la rodilla, así como a su rotación y la de la cadera.

La patología tiene lugar con la inflamación de la cintilla iliotibial, lo que provoca que roce con los huesos y articulaciones de la rodilla y genere un dolor intenso en la cara externa de la misma cuando hacemos algún ejercicio de flexión, desde correr a bajar o subir escaleras.

La inflamación de la cintilla iliotibial y el roce con la rodilla es lo que nos provoca ese dolor agudo.
La inflamación de la cintilla iliotibial y el roce con la rodilla es lo que nos provoca ese dolor agudo. Freeepik

Causas del síndrome de la cintilla iliotibial

Como decíamos, la lesión se produce por la flexión y posterior extensión de la rodilla de manera continuada, por eso es más común entre todo aquel runner centrado en carreras continuas de larga distancia. A partir de ahí, ni corredores novatos ni profesionales están exentos de peligros. Los principiantes, por un calzado inadecuado o una preparación física insuficiente; los experimentados, por querer forzar demasiado y llevar a cabo unos entrenamientos más intensos de lo debido.

Existen otros factores que pueden hacerte más propenso a esta dolencia, desde tener pies planos a una fascia lata más ancha o estrecha de lo normal, pasando por la debilidad en los abductores, lo que obliga a cargar más la zona de la cintilla. En general, correr sin tener lo suficientemente entrenada la musculatura de la pierna es un factor diferencial a la hora de aumentar el riesgo de la lesión. También el calzado o el terreno influye, sobre todo si este es cuesta abajo.

Cómo prevenir y curar el síndrome de la cintilla iliotibial

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Esta lesión, al contrario que la mayoría, no aparece de manera repentina con el latigazo que te deja K.O., sino que surge progresivamente a lo largo de la carrera. Vas notando que algo no va bien hasta que, ya sí, se manifiesta el dolor intenso que te impide continuar. Por tanto, lo primero que debes hacer en cuanto notes molestias es detener el entrenamiento. Es tu cuerpo y tú decides, pero por cada minuto que aguantes, aunque el dolor todavía no haya alcanzado su cénit, puede convertirse en días extras de baja.

La rodilla es una de las partes de nuestro cuerpo que más sufren al hacer running.
La rodilla es una de las partes de nuestro cuerpo que más sufren al hacer running. Freepik

Si el dolor llega, intenta apaciguar la hinchazón al llegar a casa aplicando frío con una toalla en la zona afectada durante un cuarto de hora como máximo. A partir de ahí, toca reposo, aunque no tiene por qué suponer un descanso completo de toda actividad deportiva. Los ejercicios de bajo impacto, como la bicicleta elíptica o la natación, son una buena opción para mantenerte activo. Eso sí, no fuerces.

Mientras, debes acudir a un fisioterapeuta para que evalúe el grado de la lesión y elabore un plan de rehabilitación conveniente, además de aplicar una serie de masajes en la parte dañada para relajar el tejido muscular y la cintilla. Los ejercicios para fortalecer la musculatura te ayudarán a evitar una recaída futura, ya que habrá menos posibilidades de que nuestras rodillas giren hacia dentro al correr y, por tanto, las sometamos a una mayor fricción.

El tiempo de recuperación depende de cada uno y del daño que hayamos sufrido, pero lo normal es estar al menos un mes sin poder correr. Si ninguno de los pasos de recuperación funciona y el dolor se mantiene con el paso del tiempo, cabría la posibilidad de erradicar el problema a través de una intervención quirúrgica. Si por el contrario ha ido todo bien y puedes volver a la correr, sé cauto y ve poco a poco, sin saltarte etapas. Es mejor eso que empezar de cero otra vez.

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