Esguinces: medidas de prevención y grados de la lesión

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Esguinces: en qué consisten, distintas gravedades de la lesión y medidas de prevención

Los esguinces son una de las lesiones más comunes dentro del mundo del deporte. El tobillo, la rodilla, la muñeca y el codo son las zonas que se ven afectadas. En MENzig Fit te contamos en qué consisten y cómo puedes prevenirlos.

Por Miguel Arjona  |  22 Agosto 2019

Las lesiones forman parte de la práctica de ejercicio. De hecho, los esguinces están entre las lesiones más comunes dentro de la práctica deportiva, y también en la vida cotidiana. En este caso, pueden afectar a las distintas articulaciones del cuerpo: el tobillo, la rodilla, la muñeca y el codo. Como probablemente la mayoría de los lectores de MENzig Fit tengan un esguince o lo hayan sufrido, os dejamos el artículo para que sepas cómo tratar este problema.

Qué es exactamente un esguince

Cuando hablamos de un esguince nos referimos a una lesión que afecta a los ligamentos de las articulaciones, que son las estructuras que fijan los segmentos óseos de una articulación para limitar y dirigir su movimiento. Por otro lado, los síntomas que se presentan ante este tipo de lesión son:

  • Sensación de dolor
  • Inflamación de la zona afectada
  • Capacidad limitada para mover la articulación.
  • Sensación de inestabilidad al caminar

Existen hasta tres grados que miden la gravedad de los esguinces:
  • Grado I: el ligamento apenas ha sufrido daños. Los desgarros que presenta son microscópicos, por lo que todavía puede mantenerse la estabilidad aunque se experimenta dolor y algo de pérdida de movilidad. El tiempo de recuperación en este grado suele estar entre dos y tres semanas.
  • Grado II: en este caso, el ligamento presenta un desgarro parcial (rotura parcial de fibras), por lo que se produce una pérdida de estabilidad leve. El tiempo de baja estimado se sitúa entre tres y seis semanas.
  • Grado III: se trata del nivel más grave, ya que se produce una rotura total de las fibras del ligamento, por lo que se rompe en dos pedazos, lo que provoca que se pierda la estabilidad por completo. En este caso, el tiempo de baja puede alargarse por varios meses.
El tobillo es una de las zonas más delicadas a la hora de practicar deporte.
El tobillo es una de las zonas más delicadas a la hora de practicar deporte. Shuttersotck

Generalmente esta lesión se produce debido a un mal movimiento que abarca más rango del normal en la acción de las articulaciones. Normalmente el esguince de tobillo es el más común de todos, ya que se ve expuesto a muchos movimientos forzados en una gran mayoría de deportes, así como en la vida cotidiana. Sin embargo, a pesar de que sea menos comunes, el resto de articulaciones también pueden sufrirlo.

Qué riesgos tiene esta lesión

Como hemos indicado anteriormente, los riesgos están en sus consecuencias, y no son más que la pérdida de movilidad y el tener que estar en reposo durante algún tiempo. No obstante, la reincidencia podría agravar los esguinces posteriores, e incluso volverla crónica. Además, en el caso de sufrir un esguince de tercer grado, se suele requerir un tratamiento quirúrgico.

Después de haber sufrido un esguince que no sea grave (que no llegue al tercer grado) se recomienda:

  • Guardar reposo absoluto: se trata del primer punto que debemos cumplir en caso de lesión. El reposo de la zona lesionada es vital no solo para no forzarla, sino para que comiencen a recomponerse los ligamentos.
  • Aplicar frío: debemos colocar hielo (preferiblemente) directamente sobre la piel para bajar la inflamación. Mantener durante 15-20 minutos cada 1-2 horas en los primeros 2-3 días de la lesión.
  • Elevar la zona afectada: otro de los consejos médicos es colocar la articulación por encima del nivel del corazón. Esto ayuda a que la zona que ha sufrido la lesión pueda drenarse con más facilidad, lo que supone una ayuda a la hora de disminuir la inflamación.
  • Comprimir la zona: por último, y siempre que esté a nuestro alcance, debemos colocar una muñequera, una tobillera, etc. en la parte afectada para poder inmovilizar la articulación y evitar que empeore.
Una mala pisada o un mal giro puede ocasionar esguinces en las rodillas.
Una mala pisada o un mal giro puede ocasionar esguinces en las rodillas. Shutterstock

Cómo se puede prevenir

Al tratarse de una lesión que tiene un origen accidental, es complicado el poder prevenirla. Sin embargo, hay algunos puntos que debemos tener en cuenta para intentar evitar los esguinces en la medida de lo posible.

  • Calentamiento: hay que empezar siempre por lo básico. Antes y después de cualquier actividad física, es necesario calentar adecuadamente para poder activar los músculos, y en este caso, las articulaciones.
  • Entrenamiento propioceptivo: es un método que ayuda a preparar al cuerpo mediante la coordinación y la fuerza, de manera que las pisadas sean más seguras.
  • Calzado: por supuesto, la utilización de un buen calzado es esencial. Para que sea adecuado, debe ajustarse bien al pie y protegerlo .
  • Vendaje: es algo característico en el deporte profesional. El uso de los vendajes permite que las articulaciones estén comprimidas, de forma que las malas pisadas y los malos gestos no tengan consecuencias.
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